¡Amanecer Existencialista!
domingo 13 de noviembre de 2011
Comparo abrir los ojos cada mañana, con el evento de cuando un bebe sale del vientre de su madre. Ver una luz golpear las pupilas, sobarse los ojos, estirarse como un gato y tener hambre son las características específicas de tal nacimiento cada día.
La diferencia es que cuando despierto nadie me pega una palmada en la nalga; no hay nadie a mi lado, nadie, así que yo mismo me pongo la mano en el trasero y me rasco un glúteo. Ahh!! Que rico es, en cambio pienso que al bebe le debe de doler terriblemente sendo palmetazo de un ginecólogo sin corazón.
Me levanto de cama, miro alrededor mi cuarto y me da nausea. ¿Pero porque esa primera impresión al amanecer?, no se. Debe ser esa parafernalia grafica que hay encima de mi mesa de noche: Desodorante Speed Stick, Pielarmina, Pulmoflu, Shampoo Clear, 360 Red, Chocolate Ritter Sport, Gillete, Muxelix y por si fuera poco, hay también un libro de Sartre; de ese pequeño burgues, intelectual de cajón, existencialista de discoteca.
Yo no sé porque algunos piensan que al despertar lo primero en lo que hay que pensar es en el desayuno. ¡Carajo! Yo no pienso eso. Lo mío es abstraerme en pensamientos de cómo voy a hacerle para subsistir. Hay quienes dicen que la calle es una jungla, pero eso no me intimida, porque he estado en áfrica cazando elefantes y leones. Lo que me preocupa es saber si llegare sano y salvo a casa en la noche.
Nadie me asegura la vida más que la fuerza de mi instinto de supervivencia. Como quisiera que el mundo fuera menos complejo, que cultiváramos lo que vayamos a comer, así por ejemplo diría:
-Mama, quiero desayunar!!! Y ella me diría.
-Ya voy Goyo, ordeñare la vaca y desgranare maíz para hacerte un rico Corn Flakes con leche.
Así me levantaría a gusto, comería y seguiría durmiendo como una vaca, soñando como un perro y viviendo como un ser humano.
Pero no, el mundo es más complejo, pero eso no me amilana. Sé que debo continuar, caminar, porque en eso se resume la vida. ¿El metro? Ni pensarlo, yo soy más conservador y ayer hice muchas anotaciones sobre lo que viví dentro de esa panza metálica en movimiento. Creo que la moda de andar a pie nunca pasa.
Me gustaba ver por la T.V a Einstein montando su bicicleta, y dar vueltas en círculo como un estúpido. Algunos no lo saben, pero esa bici era su auto para ir y volver al futuro. ¿Acaso no fue él, el que dijo que se puede viajar a la velocidad de la luz? Si eso es cierto, Einstein se pegaba las escapadas en la noche a ver desde algún monte las guerras médicas en el pasado, o la tercera guerra mundial, que presenciaba cuando lanzaban piedra y palo, y por eso siempre lo veíamos tan despeinado en las fotos, como si estuviera asustado.
En fin, antes de salir a estudiar, a cumplir con esa maldición divina, mi madre decía:
-Goyo, te tengo una ensalada de Cuscús con Alcachofa.
El solo imaginarme esa mezcla me daba nausea. La comeré por hoy. Debo apoyar a mi madre, desde que tenemos dinero, ingreso al club de las ensaladas, y aprendió a abstraerse con las verduras y las hierbas en la cocina.
Por ejemplo he comido ensaladas de: arroz con coliflor al curry, champiñones con culantro, apio y parmesano, y la que más me producía arcadas era la verde simple con aliño de yogur. Mama no quiere entender que ya no tengo 5 años, sino que tengo 20 y me gusta la comida ilegal esa que está llena de colesterol, que produce rollos y llantas; yo le llamo a estos estragos fritos “pecaditos”.
Digiero rápidamente el menú de mi madre, aunque en verdad, en lo que estoy pensando es en carne con papa, en pecados y más pecados. Tomo la maleta para ir a la universidad, ya tengo listo mis apuntes, mis elementos de escritura, mi libro de Sartre y por Dios!!!, no había visto que en el fondo de la maleta, mama había puesto en aluminio, una hamburguesa de Salmon al Limón.
-Mama!!!!, porque me pone esa porquería en la maleta.
-Hijo, para que le tomes sabor a la vida. Te espero en la tarde, he preparado para la cena, pollo marroquí al jengibre.
Quisiera escaparme de casa, pero ese pensamiento se hace humo cuando recuerdo que debo regresar a mi cama a dormir, para mañana levantarme de nuevo con los mismos pensamientos existencialistas, la misma predisposición para la comida de mama, y el vivir el mismo circulo todos los días.
¡God Save My Life!
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